La Deuda
La Deuda Externa es una realidad a la cual no se la puede ignorar, ni tampoco subestimar. Sin embargo durante mucho tiempo fue prácticamente desestimada. Tanto es así que hasta un presidente constitucional sostenía que se pagaba con dos cosechas.
Argentina es de esos pocos países, si no el único, que se autoabastece de alimentos y combustibles y que además los exporta y no ha tenido nunca grandes desastres naturales, muy comunes en otros lugares del mundo.
Sin embargo es uno de los más endeudados en relación al tamaño de su economía.
Por eso resulta a todas luces llamativo el gigantesco endeudamiento externo alcanzado, de un nivel tal que aún queriendo cumplir con los compromisos asumidos es prácticamente imposible hacerlo, a riesgo de poner a vastos sectores de la población en el límite de la subsistencia.
En el año 1982 el fallecido Alejandro Olmos, en una cruzada solitaria, inició una causa judicial con el objetivo de investigar los motivos del endeudamiento durante la dictadura militar, embrión de lo que va a ser después el monstruo de la deuda.
Contaba con suficientes pruebas como para presumir el carácter fraudulento de la misma.
Se citaban, entre otras, las siguientes:
*La inexistencia de un registro contable de la deuda externa, de sus intereses y de los avales del Estado.
*El desconocimiento del monto real de la deuda (discrepancia entre los balances y los registros).
*La existencia de una contabilidad paralela en el Banco Central.
*Los créditos tomados en bancos extranjeros eran depositados en plazos fijos en esos mismos bancos, a una tasa de interés inferior a la que se pagaba por conseguir dinero.
*Las empresas públicas eran obligadas a endeudarse para obtener divisas con las que sostener la apertura económica. Los dólares quedaban en el Central y a las empresas se les daban pesos al cambio oficial que no era el que regía en el mercado.
*Las divisas obtenidas eran volcadas al mercado para favorecer la política de apertura económica. Como ejemplo de esto se cita a YPF que hasta el golpe militar tenía una deuda de 372 millones de dólares y en 1983 de 6.000 millones de dólares.
*No había control sobre la deuda contraída con avales del Estado por las empresas privadas.
*El Estado se hacía cargo de la deuda externa privada, en primer lugar a través de los avales, luego a través de los denominados “seguros de cambio”.
Todos estos elementos pueden ser útiles como aportes para el gran debate que se debe el país.
Debate que debería elevarse por sobre postulados técnicos, que suelen encubrir intereses particulares, para encontrar una respuesta al problema de la deuda en el marco de la solución de los problemas generales de la Argentina.
La Deuda Externa es una realidad a la cual no se la puede ignorar, ni tampoco subestimar. Sin embargo durante mucho tiempo fue prácticamente desestimada. Tanto es así que hasta un presidente constitucional sostenía que se pagaba con dos cosechas.
Argentina es de esos pocos países, si no el único, que se autoabastece de alimentos y combustibles y que además los exporta y no ha tenido nunca grandes desastres naturales, muy comunes en otros lugares del mundo.
Sin embargo es uno de los más endeudados en relación al tamaño de su economía.
Por eso resulta a todas luces llamativo el gigantesco endeudamiento externo alcanzado, de un nivel tal que aún queriendo cumplir con los compromisos asumidos es prácticamente imposible hacerlo, a riesgo de poner a vastos sectores de la población en el límite de la subsistencia.
En el año 1982 el fallecido Alejandro Olmos, en una cruzada solitaria, inició una causa judicial con el objetivo de investigar los motivos del endeudamiento durante la dictadura militar, embrión de lo que va a ser después el monstruo de la deuda.
Contaba con suficientes pruebas como para presumir el carácter fraudulento de la misma.
Se citaban, entre otras, las siguientes:
*La inexistencia de un registro contable de la deuda externa, de sus intereses y de los avales del Estado.
*El desconocimiento del monto real de la deuda (discrepancia entre los balances y los registros).
*La existencia de una contabilidad paralela en el Banco Central.
*Los créditos tomados en bancos extranjeros eran depositados en plazos fijos en esos mismos bancos, a una tasa de interés inferior a la que se pagaba por conseguir dinero.
*Las empresas públicas eran obligadas a endeudarse para obtener divisas con las que sostener la apertura económica. Los dólares quedaban en el Central y a las empresas se les daban pesos al cambio oficial que no era el que regía en el mercado.
*Las divisas obtenidas eran volcadas al mercado para favorecer la política de apertura económica. Como ejemplo de esto se cita a YPF que hasta el golpe militar tenía una deuda de 372 millones de dólares y en 1983 de 6.000 millones de dólares.
*No había control sobre la deuda contraída con avales del Estado por las empresas privadas.
*El Estado se hacía cargo de la deuda externa privada, en primer lugar a través de los avales, luego a través de los denominados “seguros de cambio”.
Todos estos elementos pueden ser útiles como aportes para el gran debate que se debe el país.
Debate que debería elevarse por sobre postulados técnicos, que suelen encubrir intereses particulares, para encontrar una respuesta al problema de la deuda en el marco de la solución de los problemas generales de la Argentina.

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