Sábado 27 de Mayo
Ya está bastante acostumbrado, bastaba ponerse el jogging (la mañana está fresca), las zapatillas y el buzo, tomar un vaso de agua y salir.
Poner en funcionamiento su cuerpo tal vez no sea gran cosa, pero, en cualquier caso, a él le resulta de mucha utilidad.
Sus músculos, como diría Murakami, son tan testarudos como él. Memorizan y aguantan y en cierta medida mejoran.
Dicho de otro modo, con la edad uno va acostumbrándose con lo que tiene. Quizás sea una de las pocas ventajas que te dan los años. El cielo está claro y despejado y el viento otoñal, aunque haya que resistir su empuje, te mantiene fresco.
Por ahora los tiempos no le preocupan. Intenta aumentar el recorrido. Como decía Hemingway "continuar es no romper el ritmo". Una vez que ajustas el ritmo lo demás viene solo.
Domingo 4 de junio
Puede hacer un despliegue de objeciones infinitas a su deseo de correr.
Para qué corrés? Te vas a joder las rodillas. Estás muy flaco. Qué ganás?. Los domingos son para levantarse tarde. Vos ya estás para darle de comer a las palomas en la plaza.
Sin embargo, una energía que se manifiesta nunca es una amenaza, solo es un desafío, una oportunidad magnífica de efecto inmediato.
Ese oxígeno extraño y liberador que nos inunda y un vértigo que abriga la inesperada sensación de estar a salvo.
Domingo 11 de junio
Como todas las mañanas de domingos se pone el jogging se calza las llantas y sale a correr porque siente la necesidad de moverse.
La continuidad del espacio del tiempo y de la voluntad. Hacer posible lo pensado.
La primera sensación que debería trasmitir es lo que experimenta cuando corre.
Y digo debería porque dudo que las palabras escritas puedan dar una idea.
Porque no basta con declarar que lo de él es una sensación placentera empujada para obedecer al deseo y condicionada por la voluntad de sus piernas y sus músculos.
Más valdría alguna metáfora, imaginar una sensaciones imaginarias para expresar una sensación conocida.
Así andamos, entre la necesidad y la imposibilidad.
Domingo 25 de junio
Hermosa y cálida mañana de domingo que a diferencia de los días más fríos suelen frecuentar el corredor mayormente caminadores.
También hay corredores de larga distancia, gente que se parecen y que difieren de los que practican otros deportes porque cada cual va por su cuenta, aislados y meditabundos.
Todos dan la impresión que están pensando en algo. Tal vez no piensen en nada pero dan la impresión de no tener la mente en blanco.
Aislado, pensativo y desconcertado, se cruza con varios conocidos. Gente que lo conoce, que quizás conoce otra versión suya, la del pasado.
Lo interesante de la jornada es que aprendió, en medio del invierno, que había en él un verano invencible.
Miércoles 28 de junio
Analizar las corridas es un divertimento
Tener nada para decir, no es ninguna garantía de eficiencia en la acción.
Con la celebración de la parquedad, adapta, de forma bastante sencilla la estrategia de jactarse de aquello que le falta del discurso.
Sentencias, en definitiva, gastadas por el abuso cotidiano.
Aunque lo de hoy no es el caso.
El jesica team tiene su punto de encuentro en el gimnasio.
Pero en el momento citado había tantas ausencias que si faltaba uno más no cabía.
Pero él no podía ni debía desaprovechar la oportunidad de salir a correr para despuntar el vicio
Unas vueltas al velódromo y la vuelta a casa.
Pero eso no fue todo.
No podía imaginar que al entrar de nuevo al corredor se iba a cortar la luz.
Siguió su marcha, sin prisa pero sin pausa, con la esperanza del retorno diurno.
Pasaban los km. y seguía adivinando el suelo.
Aunque nunca había corrido a la luz de la luna, le resultó muy placentero. Una hermosa luna que invitaba a disfrutar del momento.
Llegando al fin del camino se hizo la luz. Y volvió a la realidad real.
Un incidente desagradable con un tren repleto de gente detenido en la estación Muñiz y muchos policías en acción.
Demás está decir que su curiosidad no fue suficiente como para detener la marcha.
Al regresar a casa, se sentó para desearle pronta mejora a su entrenadora y reflejar lo vivido.
Domingo 2 de julio
Hoy se levantó de buen humor.
El boludo publica un reel en las historias de Instagram invitando a los compañeros runners a compartir un fondo dominguero.
No parece que muchos lo hayan visto pero se encontró con varios conocidos.
No le va tan mal en el fondo. Como siempre, le cuesta un esfuerzo extra al principio, hasta que sus músculos adquieren la temperatura adecuada y consigue la velocidad crucero.
Y todo se convierte finalmente en un paseo.
A veces, se pregunta si no es algo creado por su mente.
No importa, se dijo, al fin y al cabo, no encontró algo que lo emocionara tanto desde el día que se dio cuenta que había finalizado la hora de la política. Que había perdido ese oleaje imponente que lo mantuvo sacudido durante mucho tiempo y terminó tragado por una cotidianeidad inevitable desprovista de acechanzas.
Y así, en un abrir y cerrar de ojos fueron pasando los kilómetros.
A decir verdad, él no tenía ninguna prisa.
Pero una vez que había llegado hasta alcanzar el objetivo, ya no tenía sentido volver atrás.
Que le vamos a hacer.
Domingo 9 de julio
Como siempre empezaba un nuevo domingo
Encaminaba sus pasos hacia el espacio tan trillado.
A menudo, reflexionaba, la gente que tiende a lo sano sólo piensa en lo sano y al contrario la que tiende a lo insano solo piensa en lo insano.
Según él, para tratar con cosas insanas tiene que estar lo más sano posible.
Tal vez tendrá que acostumbrarse a tener ideas que posiblemente no tengan nada que ver con lo correcto o lo incorrecto.
Hay cosas que surgen de alguna parte y viven dentro de uno, cosas que uno no puede elegir, a las que no puede darle una respuesta.
Finalmente, todo lo que había sentido hasta ese momento proveniente de su interior se fue desvaneciendo.
Aunque los fantasmas siempre estarán presentes, comprendió que ya no podía seguir un hilo de pensamiento y renunció a seguir pensando.
Las fuerzas que aún no habían abandonado su cuerpo lo intiman a no quedar inmóvil. Sin ellas no podría llegar a ningún lado, por eso siguió corriendo.
Domingo 16 de julio
Otro domingo de fondo. Es que prefiere toda la vida el caos, el barullo y la torpeza de ese gil que se levanta temprano con 0 grados de temperatura solamente para alimentar la ilusión boludisima de que algo está ahí para experimentarse en soledad y que viene acá a contarlo como si fuese Sai Baba, que a esa turba que se quedó cuatro horas más en la cama durmiendo, garchando o haciendo huevo.
Es que su vida se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de supersticiones maravillosas. El cree que nunca es solo la corrida, es la corrida y otras cosas.
En todos los detalles que se revelan sin quererlos ni buscarlos.
Una energía que se manifiesta no solo en el cuerpo, sino, también en la imaginación. Y en el entorno que se genera.
Hoy en una típica precariedad de supersticioso cree que su rodilla tiene algo para decirle.
Sin embargo, su rodilla siniestra se la bancó poniendo lo que hay que poner para llegar a destino.
Darlo todo y que el mundo no se termine por una molestia y poder volver tranquilo a casa.
Domingo 23 de julio
Para la mayoría los domingos suelen ser un
día de oasis en la semana.
Sin embargo, para él solían ser de aflicción.
Pero todo cambió cuando comenzó su manía por correr.
Siempre fue de buen dormir, pero cuando algo lo despertaba, por ejemplo el puto gato, se desvelaba.
Y eso implicaba bajar el rendimiento. De todos modos no era este el caso.
En este apacible y agradable domingo, a pesar de estar en pleno invierno, estaba en la ruta tan frecuentada mirando hacia adelante con el movimiento de sus brazos y piernas acompasados.
Su mente parecía inclinarse a pensar en algo nada excepcional pero interesante.
Tal vez, las inefables sensaciones están y estarán, indudablemente, a merced de las circunstancias.
Parafraseando a Descartes, corro, luego existo.
Domingo 30 de julioResulta sorprendente que pasara lo que pasara, todos los domingos tenía que hacer la misma ruta, y la misma distancia. Era una regla inamovible sin margen para excepciones
En cada palabra que luego empleaba eran simplemente por la necesidad de dejar constancia, mediante las palabras, de las historias que vivía en su realidad
Eso era todo. Por consiguiente, nunca había tenido ambiciones literarias
Esta vez estaba de buen humor, la verdad es que andaba despreocupado, sin apuro.
El cielo mostraba una claridad diáfana y se sentía la dulce tibieza de los rayos del sol sobre la piel.
Se puso a contemplar el paisaje.
Uno se daba cuenta, al observar el aspecto, que la gente que iba al corredor lo hacía para respirar aire puro y conectarse con la naturaleza.
Parejas jóvenes, chicos jugando, muchos paseando sus perros, corredores y no podía faltar, en este momento, propaganda electoral.
Sin poder reprimir las ganas de seguir corriendo, sin embargo, el resultado era natural y armonioso.
No había prisa. Bastaba con esperar pacientemente que el tiempo pasará.
Así era como progresaba en los fondos, de manera espontánea
Tenía la impresión de que su cuerpo se había aligerado.
Se dió cuenta que había surgido una especie de entusiasmo mientras se alejaba de la realidad,
Le solía pasar seguido, a medida que las dudas existenciales crecían se sentía más atraído por la ficción.
Sin embargo, cuando volvía a la realidad sentía una gran frustración.
Es que en la ficción no hay respuestas lógicas, al contrario de la realidad que debería haberlas.
Cuanto más alto era el umbral mayor era la dicha obtenida.
Pensaba en lo extraño que es la memoria. Nos acordamos de algo muy minuciosamente u olvidamos algunos detalles quizás más importantes, fenómeno que él, claramente, experimentaba de manera espontánea, por motivos que en el fondo lo superan.
Mientras tanto, intentaba olvidarlo todo. Guardar lo recordado hubiera sido una equivocación.
En definitiva, aunque la previsibilidad de la experiencia del aspirante, produzca el menor apasionamiento, puede servirle, al menos, para desinflar el globo de su ego.
El largo y extraño fondo de domingo estaba llegando a su fin.